santiago de cuba city .org - Cuna de la Revolucion, Capital del Caribe, Ciudad Heroe

Tumba Francesa

Las Tumbas Francesa, tradición músico danzaria santiaguera, devinieron como elemento representativo de la cultura de los negros esclavos de la región oriental cubana, en particular de su parte sur: Baracoa, Guantánamo y Santiago de Cuba.

Las Tumbas francesas, hijas de la caficultura, remontan sus orígenes a épocas tan tempranas como el último cuarto del siglo XVIII en la Isla de Cuba, cuando los colonos plantacionistas franceses y franco-haitianos permitieron a sus dotaciones esclavas, en particular doméstica, bailar y cantar los días de los Santos Patronos, u cualquier otra festividad con la anuencia del amo.

Tumba por el propio significado etimológico del vocablo - tambor, tambú o jolgorio- y francesa por la identificación que guardarían sus protagonistas (esclavos) con la cultura del amo francés; al apropiarse de algunas danzas, atuendos y vocablos de la corte versallesca.

Como dialecto o lengua en que se interpretan los cantos se reconoce el español y el creole, con una fuerte fonética africana cargado por vocablos de la lengua francesa y un profundo sentido epopéyico, de rebeldía, identidad de lo propio, lirismo, dramatismo y sátira.

Las mujeres visten generalmente, sus tradicionales batas de cola y corte princesa, de amplios cuellos y puños de encaje o puntas bordadas, sayas de tres grandes vuelos, además de las enaguas de hilo ribeteadas y bien almidonadas. La cabeza femenina se adorna con pañuelos de colores vivos conocidos como duván y chales para cubrir los hombros. Esta sociedad posee dos auténticos chales de seda y un collar de piedras de cristal de roca, utilizado por la primera reina de esta Tumba Francesa.

Los hombres por su parte, viste muy elegante con camisa almidonada, chalecos, frac y pantalones de corte francés. Todos estos atuendos siempre los diferenciaron del resto de los cabildos negros en Cuba.

Desde la perspectiva culinaria, se destacan platos que tienen un carácter tradicional en Cuba: el tasajo, aporreados de carnés, jigote ,ajiaco, empanadillas, frituras de mariscos especialmente de bacalao, harina de maíz salada y dulce, viandas hervidas con mojo, congrí, bebidas como el ponche, aguardiente , diferentes rones y postres entre los que se destacan los turrones ,el arroz con leche, etcétera.

Como ejemplo de esta tradición cultural tenemos la sociedad santiaguera de Tumba Francesa "La Caridad de Oriente", que tuvo sus orígenes el 24 de febrero de 1862 en las tierras del Caney bajo el nombre de Lafayette como expresión músico danzaria resultado de una de las plantaciones de amos franceses, la cual en 1905 se divide ya en condiciones de sociedad y asume el nombre de La Caridad de Oriente preservando la fusión de las familias Venet - Danger que llega hasta nuestros días en su sexta y séptima generación .

Para 1982 esta sociedad de Tumba Francesa es declarada foco cultural como grupo portador de la cultura popular tradicional centenaria.

La Sociedad como tal ha recibido además importantes reconocimientos entre el que se destaca el Premio Nacional de la Cultura Comunitaria año 2000.

La Sociedad de Tumba Francesa "La Caridad de Oriente", declarada el 7 de noviembre del 2003 por la UNESCO, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad; conserva en todo su esplendor los aportes legados por las culturas francesa y dahomeyana- Benin, Congo y Níger - en la isla de Cuba; como ejemplo genuino de la tradición y expresión de la cultura popular del oriente cubano.

Por la garantía de autenticidad e integralidad en lo histórico, etnológico, antropológico, científico, estético y cultural, que posee este grupo portador de la cultura popular tradicional del oriente cubano: La Sociedad de Tumba Francesa "La Caridad de Oriente", es que se propone su inclusión en la lista del Patrimonio Mundial como expresión de uno de los procesos más significativos heredados en la cultura cubana y regional caribeña, resultado de la asimilación y transculturación de procesos históricos y culturales vinculados a la presencia francesa y africana dahomeyana.

Esta tradición músico danzaria santiaguera heredada del siglo XIX, tiene el mérito de preservar hasta el presente su trasmisión generacional, de forma empírica y oral mantienen vivo sus esencias espirituales y materiales: cantos, toques, bailes, fenómenos linguísticos, patrimonio culinario y lo más importante, el respeto por las generaciones antecedentes, la unidad y cooperación entre sí y la necesidad de mantener su tipicidad, independientemente de la propia dinámica de cambios situacionales indicadores del progreso.