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La Alameda

El Paseo La Alameda, rincón de sosiego para refrescar a cualquier hora del día, cercano a la famosa bahía de bolsa en la ciudad de Santiago de Cuba, no es más que un paseo de arboles, adoquinado en algunas de sus partes, en otras de pulido granito, con fuentes surtidoras y bancos.

Paseo la Alameda, Clock

El Paseo La Alameda o La Alameda como es llamada por la gran mayoría de los habitantes de la Ciudad de Santiago de Cuba, en realidad se nombra La Alameda de Michaelsen, en honor del cuidadano alemán Hermann Friedrich Wilhelm Michaelsen.

Está ubicada específicamente frente al puerto de la ciudad, en la actual Avenida de Jesús Menéndez y se extiende desde la calle Calixto García hasta la calle Aguilera, con una extensión cercana a los 400 metros.

Fue en 1830 cuando surgió la idea, por parte de las autoridades, de construir un paseo, pero no fue hasta 1859 que se construyó La Alameda y se nombró Téllez, en honor al gobernador Don Juan Téllez. Sus verjas, calles que desembocan en ella, mobiliario diverso y fuente central hicieron de este rincón un lugar de recreo y diversión para la época.

Los fines de semana eran los preferidos para señoritas y caballeros pasear en sus coches o a pie luciendo vestuarios y sombreros.

Desde su creación El Paseo de La Alameda ha tenido varias remodelaciones, la primera fue en 1893, auspiciada por el benefactor de la ciudad Hermann Michaelsen, razón por la cual lleva su nombre en la actualidad.

Si bien en un tiempo era punto de cita para la sociedad santiaguera, luego fue decayendo hasta que en 1920 se encontraba en completa ruina. Al tomar posesión de la Alcaldía, el Doctor Desiderio Arnaz Alberni, emprendió la reconstrucción con la ayuda del sector del comercio y el pueblo, de modo que fue reinaugurado el paseo el 25 de julio de 1929.

El nuevo proyecto se destacó por la presencia de dos Arcos de Bienvenidos y un mayor vínculo del espacio público con el mar. El Reloj de la Alameda o La Torre de Arnaz (como originalmente se le llamó en honor al alcalde del momento que llevó a cabo el plan donado por la Cámara de Comercio de Santiago de Cuba), fue instalado por la joyería El Brillante Venero y Hermanos, con el proyecto propuesto por el arquitecto Antonio Bruna Danglad.

Hoy la imagen del Paseo de La Alameda Michaelsen se debe al proyecto ejecutado por el alcalde Luis Casero Guillén entre 1949 y 1951. Se mantienen la sobriedad y elegancia del entorno con sus refrescantes fuentes y grandes alamedas. Además se erigieron monumentos conmemorativos a la memoria de Germán Michaelsen, y el universal José Martí, entre otros.

En la vía aledaña el tránsito se alterna con coches tirados por caballos y el moderno transporte público y privado de una ciudad de casi medio millón de habitantes. Confluyen importantes arterias citadinas, modernas tiendas mixtas y regios edificios de principios del siglo XX. Este espacio público y sus alrededores continúan siendo a la luz del siglo XXI, bulevar de preferencia de los santiagueros por la suave brisa, ambiente acogedor y paisaje marino.